Saltar al contenido

¿Por qué las vacas son sagradas en la India?

Vacas sagradas, India

Algunas posibles explicaciones prácticas de Marvin Harris al amor que sienten en la India por las vacas que la industria ganadera estadounidense nunca entenderá.

En el capítulo "La madre vaca" del libro del antropólogo estadounidense Marvin Harris, "Vacas, cerdos, guerras y brujas: Los enigmas de la cultura", se trata de hacer un ejercicio para acercarnos a la siempre enigmática cultura hindú.

La India, un país gigante con 1,324 miles de millones de habitantes en 2016 donde se aprecian más los valores espirituales que la propia vida. Esto se cumple hasta el punto que la sociedad hindú fue dividida en castas. Para comprender un poco la actual idiosincrasia de la mayoría de la población en la India, hace falta resumir de manera breve este sistema de castas.

"El hinduismo enseña que los seres humanos fueron creados de las diferentes partes del cuerpo de un dios llamado Brahmá. Dependiendo de la parte del cuerpo de Brahmá de donde los humanos fueron creados, estos se clasifican en cuatro castas básicas, las cuales definen su estatus social, con quién se pueden casar y el tipo de trabajos que pueden realizar. Las Leyes de Manu dictaminan que este orden es sagrado y que nadie puede aspirar a pasar a otra casta en el transcurso de su vida. Es decir, que debe tener el oficio de su padre y casarse con alguien de su casta. [...]

  • Los brahmanes (sacerdotes, maestros) son la casta más alta, que —según ellos— salieron de la boca de Brahmá.
  • Los chatrías (políticos), que salieron de los hombros de Brahmá.
  • Los vaishias (comerciantes y artesanos),que provienen de los pies de Brahmá.
  • Los shudrás (esclavos o siervos, obreros y campesinos), que se formaron de las caderas de Brahmá.

[...] Por último están los que no tienen casta, intocables (parias o dalits). Los dalits están fuera de este sistema y por lo tanto están tradicionalmente relegados a realizar los trabajos de más ínfima importancia e incluso se les prohíbe beber de las mismas fuentes de agua que las demás castas.

El sistema de castas fue desafiado por el budismo, la principal disidencia del hinduismo, y flexibilizado (recientemente en el siglo XX) por los movimientos de derechos sociales. La prédica de Mahatma Gandhi contribuyó mucho a la construcción de una sociedad civil no dependiente de los preceptos religiosos." (Wikipedia)

¿Existe una explicación práctica al amor hindú por las vacas?

Mujeres hindúes, vacas sagradas

                      Fuente: Pixabay

¿Es posible argumentar sobre una manera práctica sobre una cultura tan diferente a nosotros? En este caso, el autor norteamericano hace un gran trabajo explicando algunas prácticas relacionadas con el amor hindú a las vacas. La idea de que exista una razón práctica a la veneración de la vacas, seguro que resultará más desconcertante para la población occidental, que para los propios practicantes del hinduismo.

Las vacas sagradas

Así es como empieza la reflexión de Harris:

"Los hindúes veneran a las vacas porque son el símbolo de todo lo que está vivo. Al igual que María es para los cristianos la madre de Dios, la vaca es para los hindúes la madre de la vida. Así, no hay mayor sacrilegio para un hindú que matar una vaca. Ni siquiera el homicidio tiene ese significado simbólico de profanación indecible que evoca el sacrificio de las vacas.
Según muchos expertos, el culto a las vacas es la causa número uno de la pobreza y el hambre en la India. Algunos agrónomos formados en Occidente dicen que el tabú contra el sacrificio de las vacas permite que vivan cien millones de animales «inútiles». Afirman que el culto a las vacas merma la eficiencia de la agricultura, porque los animales inútiles no aportan ni leche ni carne, a la vez que compiten por las tierras cultivadas y los artículos alimenticios con animales útiles y seres humanos hambrientos. Un estudio patrocinado por la Fundación Ford concluía que se podía estimar que posiblemente sobraba la mitad del ganado vacuno en relación con el aprovisionamiento de alimentos. Y un economista de la Universidad de Pensilvania declaraba en 1971 que la India tenía treinta millones de vacas improductivas. Parece que sobran enormes cantidades de animales inútiles y anti económicos, y que esta situación es una consecuencia directa de las irracionales doctrinas hindúes."

India, templo vacas

Fuente: Pixabay

¿Es esto la realidad? Probablemente no. Seguramente nuestro etnocentrismo no nos deje ver en profundidad la cuestión, y menos, sin conocer una economía tan particular como es la de la India.

Existen guarderías para las vacas extraviadas, peleas entre vecinos por la intrusión de ganado ajeno en su propiedad, afecta de manera habitual al sistema de transporte del país e incluso han habido conflictos graves entre hindúes y musulmanes repetidamente en India y Pakistán.

India, vacas en la calle

Fuente: Pixabay

Por otro lado, "La producción media de leche sin desnatar de la típica raza gibosa de vaca cebú en la India no sobrepasa las 500 libras al año. Las vacas lecheras ordinarias americanas producen más de 5.000 libras y no es raro que las campeonas produzcan más de 20.000. Pero esta comparación no esclarece toda la situación."

A pesar de calmar los disturbios comentados anteriormente entre comunidades, Gandhi, fue un defensor ultra del amor a las vacas, deseando la prohibición total del sacrificio de estos animales. De hecho, cuando la Constitución fue redactada, se incluyó hasta un ridículo código que prohibía diferentes modalidades de matar al ganado vacuno. A partir de entonces, muchos estados prohibieron radicalmente el sacrificio. Sin embargo, algunos todavía admiten excepciones y las castas inferiores pueden acceder a los restos de una vaca muerta accidentalmente o de manera natural.

El factor clave para la economía de la India

En palabras del antropólogo de la Universidad de Columbia, se expone el factor clave que puede resolver la cuestión sobre las razones prácticas de la veneración a las vacas.

"El amor a las vacas parece absurdo, incluso suicida, a los observadores occidentales familiarizados con las modernas técnicas industriales de la
agricultura y la ganadería. El experto en eficiencia anhela coger a todos estos
animales inútiles y darles un destino adecuado. Y, sin embargo, descubrimos ciertas incoherencias en la condena del amor a las vacas. Cuando empecé a pensar si podría existir una explicación práctica para la vaca sagrada, me encontré con un curioso informe del gobierno. Decía que la India tenía demasiadas vacas, pero muy pocos bueyes. Con tantas vacas en derredor, ¿cómo podía haber escasez de bueyes? Los bueyes y el macho del búfalo de agua son la fuente principal de tracción para arar los campos en la India.[...] Un poco de aritmética muestra que, en lo que atañe a la arada, hay en realidad escasez más que exceso de animales. La India tiene sesenta millones de granjas, pero sólo ochenta millones de animales de tracción. Si cada granja tuviera su cupo de dos bueyes o dos búfalos de agua, debería haber 120 millones de animales
de tracción, es decir, 40 millones más de los que realmente hay."

Granja intensiva de vacas

Con esto, no hace falta mucho más para desmontar cualquier estudio de las consultoras norteamericanas despreciando el desperdicio de recursos que representan las vacas de la India. En comparación con la intensiva, altamente contaminante y abrumadora ganadería estadounidense, el modelo de la India no parece no satisfacer las necesidades de millones de ciudadanos. Aún así, constituye un pilar fundamental para que no cunda el "caos" a lo largo de un país de dimensiones monstruosas. Según la ONU, más de un tercio de los gases que contribuyen al efecto invernadero provienen de la ganadería intensiva y en Estados Unidos, el consumo de agua de estos animales es más que preocupante ante el cambio climático.

Estadísticas vacas

Fuente: Documental "Cowspiracy" , www.cowspiracy.com/facts

Volviendo al déficit de bueyes en la India, de esta manera:

"El agricultor indio que no puede reemplazar su buey enfermo o muerto se
encuentra poco más o menos en la misma situación que un agricultor americano que no pueda sustituir ni reparar su tractor averiado. Pero hay una diferencia importante: los tractores se fabrican en factorías, pero los bueyes nacen de las vacas. Un agricultor que posee una vaca posee una factoría para producir bueyes. Con o sin amor a las vacas, ésta es una buena razón para tener poco interés en vender su vaca al matadero. También empezamos a vislumbrar por qué los agricultores indios podrían estar dispuestos a tolerar vacas que sólo producen 500 libras de leche al año. Si la principal función económica de la vaca cebú es criar
animales de tracción, entonces no hay ninguna razón para compararla con los
especializados animales americanos cuya función primordial es producir
leche. Sin embargo, la leche que producen las vacas cebú cumple un cometido importante en la satisfacción de las necesidades nutritivas de muchas familias pobres. Incluso pequeñas cantidades de productos lácteos pueden mejorar la salud de personas que se ven obligadas a subsistir al borde de la inanición."

La agricultura y el posible caos

Agricultura en la India

Imaginemos por un momento que su sistema económico sustituye de un día para otro la forma de arar y de críar el ganado para parecerse más al modelo norteamericano. Marvin Harris ofrece esta reflexión sobre la importancia de la agricultura en la India:

"La agricultura forma parte de un inmenso sistema de relaciones humanas
y naturales. Juzgar partes aisladas deeste «ecosistema» en términos que son
pertinentes para el comportamiento del complejo agrícola americano produce
impresiones muy extrañas. El ganado vacuno desempeña en el «ecosistema»
indio cometidos que fácilmente pasan por alto o minimizan los observadores
de sociedades industrializadas con alto consumo de energía. En Estados Unidos
los productos químicos han sustituido casi por completo al estiércol animal como fuente principal de abonos agrícolas. Los agricultores americanos
dejaron de usar estiércol cuando empezaron a arar con tractores en vez de
con mulas o caballos. Puesto que los tractores excretan veneno en vez de
fertilizantes, la utilización de una agricultura mecanizada a gran escala
implica casi necesariamente el empleo de fertilizantes químicos. Y hoy en día
se ha desarrollado de hecho en todo el mundo un enorme complejo industrial
integrado de petroquímicas-tractores, camiones, que produce maquinaria
agrícola, transporte motorizado, gasoil y gasolina, fertilizantes químicos y
pesticidas de los que dependen las nuevas técnicas de producción de altos
rendimientos. Para bien o para mal, la mayor parte de los agricultores de la India no pueden participar en este complejo, no porque veneren a sus vacas, sino porque no pueden permitirse el lujo de comprar tractores. Al igual que otros países
subdesarrollados, la India no puede construir factorías que compitan con las
instalaciones de los países industrializados, ni pagar grandes
cantidades de productos industriales importados. La transformación de los
animales y el estiércol en tractores y petroquímica requeriría la inversión de
sumas increíbles de capital. Además, el efecto inevitable de sustituir animales
baratos por maquinas costosas es reducir el número de personas que
pueden ganarse la vida mediante la agricultura y obligar al correspondiente
aumento en las dimensiones de la granja ordinaria. Sabemos que el desarrollo de
la economía agrícola en gran escala en Estados Unidos ha significado la
destrucción virtual de la pequeña granja familiar. Menos del 5 por 100 de las
familias de Estados Unidos viven en la actualidad en granjas, en comparación
con el 60 por 100 de hace aproximadamente cien años. Si la economía agrícola tuviera que desarrollarse de forma similar en la India, habría que encontrar en poco tiempo trabajo y alojamiento para 250 millones de campesinos desplazados."

Una vez analizados diversos factores, y teniendo en cuenta el sufrimiento que ya provoca el desempleo y la falta de alojamiento en las ciudades de la India es ya intolerable. Podemos empezar a comprender cómo se podrían esconder razones prácticas detrás de este amor a las vacas en la India y la importancia para millones de personas y el orden social existente.

¿Qué aportan las vacas?

Si tenemos en cuenta lo comentado anteriormente, tiene sentido este sistema de bajo consumo de energía y a pequeña escala. Por otro lado, ¿qué más aportan las vacas al día a día familiar en la India?

"Las vacas y los bueyes proporcionan sustitutos, con bajo consumo de energía, de los tractores y las fábricas de tractores. También debemos reconocer que cumplen las funciones de una industria petroquímica. El ganado vacuno de la India excreta
anualmente cerca de 700 millones de toneladas de estiércol recuperable.
Aproximadamente la mitad de este total se utiliza como fertilizante, mientras que
la mayor parte del resto se emplea como combustible para cocinar. La cantidad
anual de calor liberado por esta boñiga, el principal combustible con el que cocina el ama de casa india, es el equivalente térmico de 27 millones de toneladas de queroseno, 35 millones de toneladas de carbón o 68 millones de toneladas de madera. Puesto que la India sólo dispone de pequeñas reservas de petróleo y carbón y ya es víctima de una extensa deforestación, estos combustibles no pueden considerarse sustitutos prácticos de la boñiga de vaca. Puede que el pensamiento de la boñiga en la cocina no atraiga al occidental, pero las mujeres indias lo consideran un combustible superior para cocinar porque se adapta de un modo excelente a sus rutinas domésticas. La mayor parte de los platos indios se preparan con una mantequilla refinada llamada ghee para la cual la boñiga de vaca es la fuente preferida de calor, ya que arde con una llama limpia, lenta, de larga duración, que no socarra la comida."

Así, pese al amor a las vacas, por ejemplo, la India ha logrado desarrollar una enorme industria artesanal del cuero. De este modo, se sigue explotando con fines humanos a animales aparentemente inútiles, incluso después de muertos. Podría tener razón en que el ganado vacuno es útil como tracción, combustible, fertilizante, leche, recubrimiento del suelo, carne y cuero, y, sin embargo, interpretar erróneamente el significado ecológico y económico de todo el sistema. Todo depende de lo que cuesta esto en recursos naturales y mano de obra en relación con formas alternativas de satisfacer las necesidades de la inmensa población india. Estos costos están determinados en gran medida por lo que el ganado vacuno come. Así lo expresa Harris:

"Muchos expertos suponen que el hombre y la vaca se encuentran
enzarzados en una competición mortal por la tierra y los cultivos alimenticios. Esto podría ser verdad si los agricultores indios adoptaran el modelo agrícola americano y dieran de comer a sus animales alimentos cultivados. Pero la verdad cruda sobre la vaca sagrada consiste en que es un infatigable devorador de desperdicios. Sólo una parte insignificante del alimento consumido por la vaca corriente proviene de pastos y cultivos reservados para su uso. Esto debería desprenderse de todos esos informes que nos relatan cómo las vacas deambulan por doquier provocando embotellamientos de tráfico. ¿Qué hacen estos animales en los mercados, en los prados, a lo largo de las carreteras y de las vías de ferrocarril y en las laderas estériles?
Pero ¡qué hacen si no es comer cualquier brizna de hierba, rastrojos y desperdicios, que no pueden ser consumidos directamente por los seres humanos, y convertirlos en leche y otros productos útiles!"

La belleza de las vacas secas y estériles

Cebú

Según el punto de vista de la agricultura mecanizada, una vaca seca y estéril es una abominación económica. Desde el punto de vista del agricultor
campesino, la misma vaca seca y estéril puede constituir la última y desesperada
defensa contra los prestamistas. Siempre existe la posibilidad de que un monzón
favorable restablezca el vigor del ejemplar más decrépito y de que engordará, parirá y volverá a dar leche. Entretanto continúa la producción de
boñiga. Así empezamos a vislumbrar poco a poco por qué una vaca vieja y flaca parece hermosa a los ojos del propietario hindú.

Una vez más, esto será incomprensible para el ganadero estadounidense pero, debido al alto nivel de consumo de carne de vaca en Estados Unidos, las tres cuartas partes de todas nuestras tierras cultivadas se destinan a alimentar al ganado en vez de a la gente. Puesto que la ingestión de calorías per cápita
en la India ya está por debajo de los requisitos mínimos diarios, la orientación de las tierras cultivadas hacia la producción de carne sólo provocaría una elevación en los precios de los artículos alimenticios y un nuevo deterioro en el nivel de las familias pobres.

La importancia de dejar atrás nuestro etnocentrismo

Con esta última reflexión del antropólogo en esta capítulo del libro, se entiende perfectamente que constumbres y tradiciones religiosas casi siempre van asociadas a sistemas de supervivencia ecológica y humana. El etnocentrismo demostrado por los partidarios de la ineficiencia del ganado vacuno hindú, no cabe en la realidad de la India.

"El amor a las vacas activa la capacidad latente de los seres humanos para mantenerse en un ecosistema con bajo consumo de energía, en el que hay poco margen para el despilfarro o la indolencia. El amor a las vacas contribuye a la resistencia adaptativa de la población humana conservando temporalmente a los
animales secos o estériles, pero todavía útiles; desalentando el desarrollo de una
industria cárnica costosa desde un punto de vista energético; protegiendo un ganado vacuno que engorda a costa del sector público o de los terratenientes; y
conservando la capacidad de recuperación de la población vacuna durante sequías y períodos de escasez. Como sucede en cualquier sistema natural o artificial, siempre se produce alguna fuga, fricción o pérdida vinculados a estas interacciones
complejas, en las que intervienen 500 millones de personas, ganado, tierra, trabajo, economía política, abono y clima. Los partidarios del sacrifico afirman que la práctica de dejar criar indiscriminadamente a las vacas y después reducir su número por descuido e inanición es despilfarradora e ineficiente. No dudo de que esto es correcto, pero sólo en un sentido restringido y relativamente insignificante. El ahorro que un ingeniero agrícola podría conseguir eliminando un número desconocido de animales totalmente inútiles debe compararse con las pérdidas catastróficas para los campesinos marginales, en especial durante las sequías y épocas de escasez, si el amor a las vacas cesa de ser una obligación sagrada.
Puesto que la movilización eficaz de toda acción humana depende de al aceptación de credos y doctrinas psicológicamente compulsivas, habrá que esperar que los sistemas económicos oscilen siempre por debajo y por encima de sus puntos de eficiencia óptima. Pero el supuesto de que podemos lograr que funcione mejor todo el sistema atacando simplemente su conciencia es ingenuo y peligroso. Cabe alcanzar mejoras sustanciales en el sistema actual estabilizando la población humana de la India y permitiendo a mayor números de gente disponer de más tierra, agua, bueyes y búfalos de agua sobre una base más equitativa. La alternativa es destruir el sistema actual y reemplazarlo por un conjunto de relaciones demográficas, tecnológicas, político-económicas e ideológicas totalmente nuevas; esto, por un ecosistema completamente nuevo. No cabe duda que el hinduismo es una fuerza conservadora, que hace más difícil la tarea de los expertos en «desarrollo» y los agentes «modernizadores» empeñados en destruir el viejo sistema y sustituirlo por un sistema agrícola e industrial con alto consumo de energía. Pero si se opina que un sistema agrícola e industrial con alto consumo de energía ha de ser necesariamente más «racional» o «eficiente» que el sistema actualmente existente, mejor es dejar las cosas como están. Los estudios de costos y de rendimientos energéticos muestran, en contra de nuestras expectativas, que la India utiliza su ganado vacuno con mayor eficiencia que Estados Unidos."

Una gran cura de humildad para todos los defensores de un sistema que no piensa en el medio ambiente y en los efectos sobre la población más necesitada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *