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La supremacía del varón sobre la mujer (según Marvin Harris)

El antropólogo estadounidense Marvin Harris no deja indiferente a nadie que lea sus libros. Recomiendo encarecidamente leer el libro "Vacas, Cerdos y Brujas". Un libro que explora las posibles razones económicas, sociales, culturales o ecológicas detrás de mitos y tabúes. ¿Por qué los musulmanes no comen cerdo?, ¿por qué en India aman a las vacas? o la más interesante por el momento, ¿por qué las sociedades están dominadas por los hombres? En los próximos días hablaremos de las primeras cuestiones (podrás seguir los artículos aquí). Por el momento, vamos a centrarnos en la última pregunta. La supremacía del varón sobre la mujer.

¿Por qué el hombre ha dominado sobre la mujer?

Como en la mayoría de sus argumentos, el autor utiliza comportamientos de sociedades aborígenes y diferentes tribus alrededor del mundo. Sin señalar directamente, el lector ávido enseguida descubrirá la verdadera intención de Harris. Presentando de manera indirecta similitudes con sociedades occidentales, el autor americano revela lo que su análisis entiende que ha sido la base que forma las creencias y mitos que tenemos en la actualidad. Creencias y mitos que finalmente lo creamos o no, son parte de nuestra realidad.

¿Por qué el hombre ha dominado y en muchas sociedades aún domina sobre la mujer?

A lo largo del tercer capítulo del libro, se profundiza sobre la cuestión de las jerarquías sexuales tomando en cuenta "teorías que hacen hincapié en instintos inalterables y teorías que ponen de relieve la adaptabilidad de los estilos de vida ante condiciones prácticas y mundanas modificables".


"Nuestra ventaja es la cultura. La razón que hace al ser humano la especie más peligrosa es la capacidad para inventar instrumentos mortíferos que cumplen la función de garras, dientes o piel con mayor eficacia que cualquier mecanismo natural. "


Al igual que Harris, me inclino hacia los diferentes puntos de vista de movimientos feministas y de liberación de la mujer. A pesar de la actual confusión existente en los discursos de estos movimientos, la idea principal se resume en "la anatomía no es el destino".  De esta manera se da a entender, que las diferencias sexuales innatas no pueden explicar la desigualdad en la distribución de privilegios y poderes entre hombres y mujeres en ámbitos como el político, el doméstico o el económico. Las condiciones biológicas diferentes de hombres y mujeres no significan distintas maneras de experimentar la vida. Por tanto, no hay justificación para la supremacía sexual, económica y política de los varones, meramente por el hecho de tener testículos.

banksy, eco revolucionario

La anatomía y la cultura

Para empezar a comprender los procesos que han llevado a nuestras sociedades a ser como son, tendremos que usar un poco la imaginación. Por otro lado, ¿por qué los seres humanos somos únicos en el reino animal? No somos lo que somos gracias a que somos los más grandes o tenemos las mandíbulas más fieras. Si nos fijamos solamente en las condiciones anatómicas, cometeríamos un grave error. Si creyéramos que la justificación radica en que los hombres son más altos y fuertes, nuestra argumentación tendría la misma validez que pensar en un gobierno sobre los humanos del ganado vacuno.

Nuestra ventaja es la cultura. La razón que hace al ser humano la especie más peligrosa es la capacidad para inventar instrumentos mortíferos que cumplen la función de garras, dientes o piel con mayor eficacia que cualquier mecanismo natural. Por ello, el autor, señala que la supremacía sexual en la especie humana la marca el control de la tecnología de agresión y defensa. Una vez más, la anatomía y cultura no son suficientes. Conociendo sólo la anatomía y las capacidades culturales, quedaríamos impresionados por la diferencia física entre varones y mujeres pero racionalmente, tenderíamos a pensar que la mujer tendría la supremacía.

Las mujeres en las sociedades tienen algo que los hombres no pueden tener. El control del nacimiento, los primeros cuidados y la alimentación. Por tanto, podríamos pensar que las mujeres en sociedades primarias podrían potencialmente eliminar estilos de vida amenazantes. Es decir, ejercer su poder en forma de negligencia selectiva para obtener un proporción de sexos favorable a las hembras. De hecho, las mujeres tienen la capacidad de cambiar el carácter agresivo de los hombres. ¿Cómo? Recompensado a los niños por tener actitudes pasivas en vez de agresivas. Añadiendo, la crianza de mujeres agresivas y solidarias el camino hacia la supremacía sexual, económica, política y religiosa estaría medio recorrido. Utilizando un poco la imaginación, el lector podría entender que en estas sociedades, ¿por qué no?, se hablaría de dioses en género femenino.

Empoderamiento de la mujer

La poliandria, el matriarcado y la guerrilla de sexos

Durante el siglo XIX, personajes como Hegels investigaron y hablaron sobre el tema del matriarcado y algunos postularon "sistemas sociales dominados por las mujeres como la condición primordial de la humanidad". En este tipo de sistemas el matrimonio más indicado sería la poliandria. ¿Qué es la poliandria? Una relación en la cual una sola mujer domina los servicios económicos y sexuales de varios hombres.

¿De dónde surgen los movimientos de la mujer que piden una guerrilla de sexos? Pues bien, estos movimientos se nutren de las teorías de estos filósofos, creando el planteamiento de que en algún momento de la historia, estas sociedades fueron dominadas por mujeres. Desde el derrocamiento de este supuesto gobierno femenino por los hombres subordinados, se habría conspirado, degradado y explotado al sexo femenino.

Sin embargo, el fallo más importante lo constituye el hecho de que nadie ha podido demostrar la existencia de ninguna sociedad como estas. Ni siquiera de los mitos de las amazonas, a los que refiere el autor americano. No hay que confundir por ello, el término matrilinealidad o matrilinaje con matriarcado. Está demostrado que aproximadamente el 12.5% de las sociedades del mundo trazan la filiación y el parentesco a través de la mujer. Un ejemplo, Brasil y la sociedad brasileña.

Aunque en estas sociedades la posición de la mujer podría considerarse mejor, haríamos un análisis demasiado superficial. Al fin y al cabo, en la realidad, la supremacía económica, política y sexual sigue siendo del hombre.

La guerra

Esta predicción lógica del matriarcado desaparece cuando entran en el tablero el predominio de la guerra y los conflictos intergrupales. Evidentemente, como hemos deducido previamente, una mujer es capaz de subyugar y dominar a los hombres de su propia aldea.

La cuestión es: ¿Qué pasa con los hombres de otros grupos sociales? ¿Es posible controlar que en ninguno de los grupos sociales del entorno se impongan distintas formas de patriarcado? ¿O evitar el dominio de la tecnología de agresión en exclusiva para los hombres en determinadas poblaciones?

Mujeres en África

Retroalimentación positiva

Llegado el momento en el que, por el motivo que sea, los hombres encabezan el conflicto intergrupal, la historia cambia drásticamente.  En este caso, para la supervivencia del grupo, las mujeres tienen muy pocas opciones aparte de criar el mayor número de varones agresivos posible. Esto se puede ver claramente, por ejemplo, en la sociedad espartana, las mujeres espartanas y en los métodos del ejército espartano en la Antigua Grecia.

Por ello, teniendo en cuenta el marco teórico presentado, Marvin Harris concluye que la supremacía del varón es un caso de "amplificación de la desviación" o "retroalimentación positiva". Dicho de otra manera, un proceso que en el momento que comienza se alimenta de sus propias factores y aumenta su presencia. Así lo explica claramente el autor americano:

"Cuanto más feroces son los varones, mayor es el número de guerras emprendidas y mayor la necesidad de los mismos. Asimismo cuanto más feroces son los varones,
mayor es su agresividad sexual, mayor la explotación de las mujeres y mayor la incidencia de la poliginia, el control que ejerce un sólo hombre sobre varias esposas. A su vez, la poliginia agrava el déficit de mujeres, aumenta el nivel de frustración entre los varones jóvenes, e incrementa la motivación para ir a la guerra. La amplificación alcanza un clímax intolerable; se desprecia y se mata en la infancia a las mujeres, lo que obliga necesariamente a los hombres a emprender la guerra para capturar esposas y poder criar así un mayor número de hombres agresivos."

A lo largo de todo el estudio, se exponen las ideas aplicadas en tribus aborígenes con comportamientos relacionados que expliquen las hipótesis ecológicas, sociales o económicas de Harris. Para el estudio de la supremacía del varón, elegiremos a un grupo de alrededor de 10.000 amerindios que residen en la frontera entre Brasil y Venezuela. Los yanomamo.

Amerindios

Los Yanomamo

Este grupo de sexistas militares primitivos fueron estudiados por el etnógrafo Napoleón Chagnon. Por si hay alguien despistado. ¿Qué es la etnografía? Podría definirse como: el estudio sistemático de culturas y personas.

Para muchos estudiosos, esta sociedad aborigen es de las más beligerantes, agresivas y orientadas hacia el sexo masculino. Sin entrar mucho en detalles, los hombres yanomamo abusan físicamente y de una manera brutal de sus mujeres, ya sea en su "papel" de seductor, violador o marido. Estos "papeles", aparecen debido a su agresividad sexual y a la escasez de mujeres debido a los continuos conflictos existentes entre ellos y en su territorio. La menstruación se ve como algo negativo, en la primera menstruación las niñas son encerradas en jaulas y son obligadas a ayunar. Cuando se dice que estos hombres son exageradamente agresivos, no estamos exagerando.

Una simple disputa doméstica por no servir bien a su marido puede acabar con tortura o incluso asesinato. Estos comportamientos, por muy impactante que sea, no extrañan a las mujeres yanomamo. El desprecio hacia el género femenino llega a tal punto que se usa a las mujeres prácticamente de saco de boxeo. Es algo tan integrado en su cultura, que si tu marido no te pega, una mujer yanomamo llega a pensar que ya no está interesado en ella o que no es "demasiado hombre". Algunas frases literales, y muy impactantes para nosotros, de mujeres yanomamo sobre este tema, se pueden encontrar en los estudios de la doctora Judith Saphiro.

Mujeres en el mundo

El papel de las drogas y la religión

Por otro lado, otro aspecto interesante comentado por Harris lo constituye la restricción a las drogas alucinógenas. Sólo pueden acceder a ellos los hombres, conectando con dioses y espíritus, convirtiéndose en chamanes y guías espirituales. ¿A qué dará lugar esta restricción? Como hemos comentado previamente, esto desemboca en el monopolio del género masculino sobre el femenino en la identificación como "dios". En los yanomamo, evidentemente, la creación se hizo a partir de hombres.

De hecho, ellos cuentan que al principio sólo había hombres feroces hechos de sangre de la Luna. De las piernas de uno de ellos, nacieron las mujeres y los hombres afeminados (identificados en esta sociedad como hombres que no pelean y no son agresivos).

Los combates internos y externos

Los combates y las peleas son el método más extendido para resolver disputas internas y externas. Harris, llega a describir a la guerra como "la expresión última del estilo de vida de los yanomamo".

A diferencia de otras poblaciones, los yanomamo no tienen un medio para garantizar la seguridad y la tregua durante periodos prolongados. Los conflictos intergrupales aparecen en muchas celebraciones entre tribus, incluso llegando a la exterminación ya sea como huéspedes o anfitriones en estas fiestas. Si ves la serie "Juego de Tronos", esto te resultará familiar.

¿Qué objetivo tienen estos ataques y emboscadas? Matar a todos los hombres y capturar a las mujeres. ¿Por qué son tan frecuentes? El estilo de vida de los yanomamo provoca constantes disputas sobre las mujeres. Además, la proporción hombres-mujeres es de 120 a 100.

Por si no fuera poco, su agresividad, la poliginia y sexismo provoca que haya un déficit continuo de mujeres. Alrededor de una cuarta parte de los hombres yanomamo tienen más de dos mujeres y muchos jóvenes no pueden casarse ni tener una relación heterosexual, si no es a través del adulterio. Esto, aumenta el número de conflictos constantes.

El infanticidio femenino

Como hemos comentado anteriormente, la negligencia selectiva puede ser practicada sobre todo por las mujeres. Aunque en este caso, es ejercido por los hombres exigiendo un primer hijo varón y por las propias mujeres. La proporción entre varones y mujeres en la juventud aumenta notablemente agravando las tensiones en un futuro cercano. ¿Por qué a pesar de ello se sigue practicante el infanticidio femenino? Habrá que viajar unos años atrás para intentar explicarlo.

El ecosistema

La propuesta de Marvin Harris para explicar sus ideas en base a los comportamientos de estos grupos, es más que interesante. El antropólogo estadounidense cambia la perspectiva analizando la alimentación de los yanomamo. Estos grupos, actualmente sobreviven a base de agricultura abundante como los bananos (antes de la nueva y eficiente horticultura eran cazadores nómadas). El problema es la falta de proteínas de los plátanos y otros de sus cultivos introducidos por los colonos portugueses y españoles. La mejor alimentación, provocó un aumento notable de la población, aumentando las necesidades de caza de los yanomamo.

La caza, es la única fuente de proteínas ya que ,a diferencia de otras tribus, a pesar de vivir cercanos a riberas, no han utilizado la pesca. Seguramente, hubo un tiempo en el que la caza se hizo tan intensamente por el crecimiento demográfico que los animales desaparecieron en determinadas zonas, obligando a los yanomamo a moverse constantemente en busca de lugares de caza. El factor colonialista, también les obligó a desplazarse huyendo de "fusiles blancos" y nuevas enfermedades.

Por lo tanto como dice Harris, es "casi más correcto decir que se pelean por las mujeres y están siempre en guerra porque se desplazan con tanta frecuencia" y no al revés, como comentaba Chagnon. La ausencia de caza disponible, hace imprescindible cruzar territorios enemigos en las expediciones, creando más conflictos intergrupales. En otras palabras, podríamos afirmar que los yanomamo realmente no compiten por las mujeres, compiten por las proteínas disponibles en su ecosistema. De hecho, el infanticidio femenino voluntario por las madres no se produce para invertir la tendencia de la sociedad, sino por la necesidad cultural de más cazadores para obtener más proteínas. ¿No se podría evitar instruyendo a las mujeres? Lamentablemente, el papel de la caza en esta cultura está reservado para los varones. Estas acciones negligentes y la supremacía de la crianza de varones, se producen como consecuencia de que "hay demasiados yanomamo en relación con su capacidad para explotar su hábitat". Si hubiera más mujeres, el crecimiento demográfico podría descontrolarse y con más hombres hay una cantidad de proteínas per cápita superior. La guerra es el precio que pagan los yanomamo por criar más hombres, a causa de haber explotado y degradado tanto su hábitat.

El sexo y la agresividad

Muchos movimientos de la mujer, culpan a la restricción sometida a las herramientas de agresión del machismo imperante. ¿Por qué no se adoctrina a mujeres para poder utilizar técnicas de agresión y herramientas de guerra? ¿No serían los ejércitos yanomamo mayores y más fieros? Dando los privilegios sociales y sexuales a los individuos más fieros, es el método más eficaz para crear una sociedad basada en la crueldad. La privación sexual aumenta la capacidad de lucha, no la disminuye. La cuestión es, ¿se puede ejercer el dominio sexual por parte de varones y mujeres a la vez? La respuesta es no. En estas relaciones, siempre hay un dominador y un dominante. En caso contrario, se habría producido o se produciría esta guerra de sexos.

El declive de los estilos de vida machistas

Marvin Harris rechaza a nuestros "propios machistas tribales" como Freud o Ardrey, que aseguraban que los varones eran más agresivos por naturaleza.  Coincido con el autor. No hay ninguna razón que evite imaginar que las mujeres podrían establecer estos procesos naturales premiando y seleccionando a las mujeres más feroces y embrutecidas como propietarias de los privilegios sexuales. Los mitos de mujeres cariñosas, débiles y maternales son propias de la mitología machista predominante. Al no ser posible la dominación sexual simultánea de hombres y mujeres, se entiende que la guerra es un factor fundamental en este equilibrio.

La conclusión final del autor corrige levemente la frase "la anatomía no es el destino". La anatomía es el destino bajo ciertas condiciones.

"Cuando la guerra era un medio destacado de control demográfico y cuando la tecnología de la guerra consistía principalmente en primitivas armas de mano, los estilos de vida machistas estaban necesariamente en ascenso. En la medida en que ninguna de estas condiciones vale para el mundo actual, los movimientos de liberación de la mujer tienen razón cuando predicen el declive de los estilos de vida machistas. Debo agregar que el ritmo de este declive y las perspectivas últimas de
igualdad sexual dependen de la eliminación ulterior de las fuerzas policiales y militares convencionales. Esperemos que esto ocurra como consecuencia de la eliminación de la necesidad de policía o personal militar y no como consecuencia de perfeccionar tácticas bélicas que no dependan de la fuerza física. En poco superaríamos a los yanomamo si el resultado neto de la revolución sexual fuera una posición segura para las mujeres al frente de las partidas de la porra o de los puestos de mando nucleares."

En mi opinión, después de revisar el estudio de Harris sobre la supremacía del varón sobre la mujer en el capítulo "El macho salvaje", estos estilos de vida machistas están claramente en declive. ¿Es suficiente? Por supuesto que no. El desarrollo de la desigualdad puede explicarse por las condiciones ecológicas, demográficas, culturales, económicas o sociales. Sin embargo, conseguir que estos planteamientos igualitarios triunfen en la consciencia colectiva es trabajo de todos y todas.

Por tanto, se hace fundamental el equilibrio educacional, salarial, social, bélico y en mayor medida de lo que todos creemos, el ecológico. Como se ha comprobado, el cambio climático también es un factor vital de desigualdad para las mujeres, en mayor medida en los países subdesarrollados y economías emergentes. El empoderamiento de las mujeres es una tarea pendiente que llega tarde o temprano. En las sociedades desarrolladas de la actualidad, es responsabilidad de todos que sea un hecho y no una posibilidad.