Saltar al contenido

Alemania, ¿un ejemplo a seguir?

Seguramente habrás escuchado constantemente noticias durante estos últimos años sobre el modelo alemán. Alemania, ha sido de las únicas economías que se han mantenido a flote durante los años de crisis. Muchos expertos (sobre todo alemanes), exponen que si todas las naciones dentro de la eurozona hubieran seguido las directrices o la senda alemana de crecimiento con austeridad, otro gallo cantaría en el viejo continente.

Sus líderes aseguraban que si sigues las reglas, manteniendo bajos tus déficits y las deudas, prosperarás. ¿Es realmente así?

Con datos del premio nobel Joseph Stiglitz, analizaremos la situación en Alemania. Veremos que muchos de los problemas que tenemos en Europa actualmente se deben a la obsesión que sufren en el país germano desde principios del siglo XX con controlar la inflación y el modelo de banco central que sigue el BCE.


Economía, Alemania

Las comparaciones son odiosas

Alemania solamente parece un país próspero si la comparas con otras naciones en la eurozona. Una vez dejemos de puntuar las actuaciones alemanas relativas a sus compañeros del euro, nos daremos cuenta de que Alemania sacaría un aprobado muy justo.

Como podemos ver en el gráfico, Alemania ha crecido sólo a una media anual del 0.8% de 2007 a 2015 (crecimiento ajustado a la inflación).

PIB Alemania 2007-2015

Fuente: Banco Mundial

Esta tasa de crecimiento, por ejemplo, es la misma que sufría Japón de 2001 a 2010 mientras todavía se encontraba en una etapa de malestar económico que duró unos 20 años. 

Por otro lado, como ya sabemos, el PIB no mide adecuadamente el comportamiento económico, ya que, por ejemplo, no tiene en cuenta cómo se distribuyen los beneficios del crecimiento. La desigualdad entre los que más ganan y los que están abajo en la pirámide en Alemania ha aumentado. A pesar de proteger mejor a los de abajo que en E.E.U.U, Alemania ha alcanzado su éxito competitivo a expensas de los que menos tienen. Desde 1992 a 2010, los ingresos del 1% más rico se han incrementado un 24% mientras que el Coeficiente de Gini y las tasas de pobreza se disparaban por encima de la media de la OECD en los 2000s. 

Un éxito a costa del malestar de otros

Mientras que Alemania difícilmente se acerca al éxito que grita a voces entre sus "camaradas" europeos, su modesto progreso económico ni siquiera sirve como un modelo para otros países. 

Su crecimiento se basa en un gran superávit en su balanza comercial que no es alcanzable para todos los países. Lamentablemente, un concepto básico es que la suma de los déficits tiene que igualar los superávits.

Si Alemania posee constantemente este gran superávit en su balanza comercial, otros países tienen que estar sufriendo grandes déficits para compensar la ecuación.   

Por todo esto, se hace imprescindible para resolver la situación, por un lado, que la influencia alemana deje de estar tan presente tanto a nivel legislativo en las instituciones europeas, sobre todo en las políticas monetarias del ECB (diseñado en origen "a medida alemana"). Por otro, que la unión política que proporcionaría una unión bancaria y fiscal de garantías sea una realidad de una vez por todas.

De otra manera, como asegura Stiglitz, el Euro será uno de los mayores fracasos y oportunidades perdidas de la historia contemporánea a nivel económico y social.