Saltar al contenido

Los mejores poemas de Miguel Hernández: Carta

Carta, Miguel Hernández

Hoy comenzamos la nueva sección "Lo mejor de...", donde expondremos partes de las mejores obras de diferentes autores y pensadores de diferentes épocas. Si te gusta la cultura en general, disfrutarás con esta sección. Te animamos a compartir tus favoritos y a dejarnos tu opinión en los comentarios sobre obras y autores que te gustaría ver en Eco Revolucionario.

Comenzaremos con el poema en castellano, "Carta", de Miguel Hernández . El texto está recogido dentro del poemario "El hombre acecha" (1938-1939), y el autor abandona el tono épico para acoger un intimismo defensivo en un contexto bélico. Una metáfora de lo que sería la correspondencia en tiempos de guerra. Este libro de Miguel Hernández no fue publicado en vida del autor y esperó hasta 1981 para ver la luz.

Un texto donde la guerra está muy presente, junto con figuras de ausencia y soledad.

        "CARTA"

El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.

Oigo un latido de cartas
navegando hacia su centro.

Donde voy, con las mujeres
y con los hombres me encuentro,
malheridos por la ausencia,
desgastados por el tiempo.

Cartas, relaciones, cartas:
tarjetas postales, sueños,
fragmentos de la ternura,
proyectados en el cielo,
lanzados de sangre a sangre
y de deseo a deseo.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.

En un rincón enmudecen
cartas viejas, sobres viejos,
con el color de la edad
sobre la escritura puesto.
Allí perecen las cartas
llenas de estremecimientos.
Allí agoniza la tinta
y desfallecen los pliegos,
y el papel se agujerea
como un breve cementerio
de las pasiones de antes,
de los amores de luego.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.

Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro.
Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable
tinta de mi sentimiento.

Allá va mi carta cálida,
paloma forjada al fuego,
con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.
Ave que sólo persigue,
para nido y aire y cielo,
carne, manos, ojos tuyos,
y el espacio de tu aliento.

Y te quedarás desnuda
dentro de tus sentimientos,
sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.

Ayer se quedó una carta
abandonada y sin dueño,
volando sobre los ojos
de alguien que perdió su cuerpo.
Cartas que se quedan vivas
hablando para los muertos:
papel anhelante, humano,
sin ojos que puedan serlo.

Mientras los colmillos crecen,
cada vez más cerca siento
la leve voz de tu carta
igual que un clamor inmenso.
La recibiré dormido,
si no es posible despierto.
Y mis heridas serán
los derramados tinteros,
las bocas estremecidas
de rememorar tus besos,
y con su inaudita voz
han de repetir: te quiero.

Fuente: HERNÁNDEZ, Miguel. Carta .En: El hombre acecha. L. de LUIS y J. URRUTIA. Madrid: Ediciones Cátedra, 1984.253p

Miguel Hernández, firma

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *