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Hay días en los que es mejor no mirar Twitter. Uno de esos días fue el día en el que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se burló del cambio climático y expresaba con alegría la fortuna que se estaba ahorrando por no escuchar a tantas voces que piden que uno de los países más contaminantes del mundo dé pasos hacia delante en la lucha contra el calentamiento global. Sin embargo, está pasando todo lo contrario. Cada vez que Trump se pronuncia en cuanto a la energía y el modelo energético, el acuerdo al que se llegó en París parece más sólo papel mojado y buenas palabras.

No es sorprendente que Trump opine así, cualquiera que revise un poco el currículo del empresario norteamericano, podrá comprobar por qué al presidente no le interesa demasiado cambiar de parecer en cuanto al cambio climático. Así lo expresaba ya hace años:

El coste económico de la polución

La energía inteligente, coste de la poluciónFuente: Pixabay

Como se ha publicado recientemente en El País, The Lancet, una revista médica británica, propuso unos cálculos bastante precisos hasta el momento sobre el impacto económico del calentamiento global y la contaminación. Este coste supera los 4,6 billones de dólares al año (unos 3,7 billones de euros, en otras palabras, el 6,2% de la riqueza global). Por si fuera poco, toda esta contaminación, independientemente de su forma (química, terrestre, aérea o acuática), en 2015 mató a nueve millones de personas. Esto supone, que nuestro impacto ecológico supone el 16% de todas las muertes del planeta.

La misma revista, sostiene un dato que no debe conocer Donald Trump. Cada dólar que se invierte en combatir la contaminación genera 30 de beneficios. Desde el año 1970, se han destinado 65.000 millones de dólares a este esfuerzo y han vuelto 1,5 billones. Steven Cohen, director ejecutivo del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, reflexionaba sobre la cuestión:  “El problema es quién soporta los costes y quién recibe los beneficios". A lo largo del planeta, es más que evidente que el cambio climático afecta a quien menos tiene para defenderse. Provocando migraciones masivas, refugiados climáticos y un enorme daño social y económico a nivel global, agravando y creando conflictos civiles. Analizando todos estos datos y noticias sobre el problema, uno se pregunta por qué en países desarrollados como España y Estados Unidos, los políticos aún desprecian y minusvaloran el impacto del cambio climático. Por ejemplo, con estúpidos impuestos a la energía renovable que mantengan contentos a los respectivos dueños de la energía en cada país. Parece ser que las grandes corporaciones aún no son capaces de compaginar la supervivencia en un entorno cada vez más cambiante, con la responsabilidad social y el liderazgo necesario para atajar esto cuanto antes.

Contaminación de plásticos, energía inteligente

¿Y las nuevas empresas? ¿Serán capaces empresas basadas en la energía inteligente de cambiar el paradigma? Probablemente, este cambio tendrá que nacer por parte de los consumidores y la presión que puedan ejercer a los respectivos monopolios energéticos de cada territorio. Hasta entonces, analizaremos lo que se está moviendo en el mundo del "ecoemprendimiento" para atajar estos problemas. Por ejemplo, con sistemas que utilizan la energía de manera inteligente y que puedan llegar a todo el mundo.

Cambiar cómo el mundo usa la energía, una importante misión

Cómo distribuimos, almacenamos y generamos la energía está sufriendo una gran revolución silenciosa. Las startups en el sector de la energía están liderando el camino en la nueva era de la sostenibilidad y la energía renovable y autogestionable. Todo ello, con el fin de alcanzar partes del mundo que carecen de acceso a esta energía en su gran mayoría. En la WIRED Energy conference, algunas de las empresas más innovadoras estuvieron intercambiando sus ideas de negocio.

Bulb, almacenamiento de energía renovable

Esta compañía confía en que el almacenamiento de energía supone un gran reducción en los costes de la energía. Su fundador, imagina a los distribuidores de energía evolucionando en gestores de energía. Bulb provee energía 100% verde más barata que los combustibles fósiles. Ya cuenta con 150.000 miembros que están ahorrando unas 285.000 toneladas de CO2 (el equivalente a retirar 200.000 coches de la carretera).

H2GO Power

H2GO Power, es una empresa que desarrolla almacenamiento de energía basado en hidrógeno. Consiguiendo almacenar gas de hidrógeno que puede ser utilizado cuando se necesita como combustible, están particularmente interesados en llegar a mercados de alto crecimiento como Nigeria, donde el 60% del territorio no tiene acceso a la red eléctrica.

Upside Energy, una tienda de energía virtual

Upside Energy, ayuda a la gente a tomar decisiones inteligentes sobre el uso de energía utilizando inteligencia artificial en sus dispositivos. Su equipo, ha desarrollado un servicio en la nube de almacenamiento de energía para personas y empresas, creando una tienda de energía virtual. Dependiendo de la demanda y oferta de energía, en vez de predecir y controlar, sus dispositivos son capaces de monitorizar y responder al momento para tomar las mejores decisiones para el bolsillo y medio ambiente de los usuarios.

Estos son sólo unos cuantos ejemplos de cómo el ser humano puede y debe adaptarse a las nuevas necesidades sociales y ecológicas que afectan cada vez más a nuestras vidas. La energía inteligente y un cambio serio de modelo energético es un decisión crítica tanto para el medio ambiente como para la salud de la economía global. ¿Cómo consumidores, estamos haciendo suficiente presión para acelerar estos cambios tan necesarios?

Alemania, ¿un ejemplo a seguir?

Seguramente habrás escuchado constantemente noticias durante estos últimos años sobre el modelo alemán. Alemania, ha sido de las únicas economías que se han mantenido a flote durante los años de crisis. Muchos expertos (sobre todo alemanes), exponen que si todas las naciones dentro de la eurozona hubieran seguido las directrices o la senda alemana de crecimiento con austeridad, otro gallo cantaría en el viejo continente.

Sus líderes aseguraban que si sigues las reglas, manteniendo bajos tus déficits y las deudas, prosperarás. ¿Es realmente así?

Con datos del premio nobel Joseph Stiglitz, analizaremos la situación en Alemania. Veremos que muchos de los problemas que tenemos en Europa actualmente se deben a la obsesión que sufren en el país germano desde principios del siglo XX con controlar la inflación y el modelo de banco central que sigue el BCE.


Economía, Alemania

Las comparaciones son odiosas

Alemania solamente parece un país próspero si la comparas con otras naciones en la eurozona. Una vez dejemos de puntuar las actuaciones alemanas relativas a sus compañeros del euro, nos daremos cuenta de que Alemania sacaría un aprobado muy justo.

Como podemos ver en el gráfico, Alemania ha crecido sólo a una media anual del 0.8% de 2007 a 2015 (crecimiento ajustado a la inflación).

PIB Alemania 2007-2015

Fuente: Banco Mundial

Esta tasa de crecimiento, por ejemplo, es la misma que sufría Japón de 2001 a 2010 mientras todavía se encontraba en una etapa de malestar económico que duró unos 20 años. 

Por otro lado, como ya sabemos, el PIB no mide adecuadamente el comportamiento económico, ya que, por ejemplo, no tiene en cuenta cómo se distribuyen los beneficios del crecimiento. La desigualdad entre los que más ganan y los que están abajo en la pirámide en Alemania ha aumentado. A pesar de proteger mejor a los de abajo que en E.E.U.U, Alemania ha alcanzado su éxito competitivo a expensas de los que menos tienen. Desde 1992 a 2010, los ingresos del 1% más rico se han incrementado un 24% mientras que el Coeficiente de Gini y las tasas de pobreza se disparaban por encima de la media de la OECD en los 2000s. 

Un éxito a costa del malestar de otros

Mientras que Alemania difícilmente se acerca al éxito que grita a voces entre sus "camaradas" europeos, su modesto progreso económico ni siquiera sirve como un modelo para otros países. 

Su crecimiento se basa en un gran superávit en su balanza comercial que no es alcanzable para todos los países. Lamentablemente, un concepto básico es que la suma de los déficits tiene que igualar los superávits.

Si Alemania posee constantemente este gran superávit en su balanza comercial, otros países tienen que estar sufriendo grandes déficits para compensar la ecuación.   

Por todo esto, se hace imprescindible para resolver la situación, por un lado, que la influencia alemana deje de estar tan presente tanto a nivel legislativo en las instituciones europeas, sobre todo en las políticas monetarias del ECB (diseñado en origen "a medida alemana"). Por otro, que la unión política que proporcionaría una unión bancaria y fiscal de garantías sea una realidad de una vez por todas.

De otra manera, como asegura Stiglitz, el Euro será uno de los mayores fracasos y oportunidades perdidas de la historia contemporánea a nivel económico y social.